Santa Cruz, Tierra del Fuego y Gúnther Plüschow
31/07/09

A 81 años de los primeros vuelos sobre el estrecho de Magallanes; el Cabo de Hornos y el primer aterrizaje en Ushuaia a cargo del mítico Günther Plüschow, la memoria marca que Santa Cruz y Tierra del Fuego estarán unidas para siempre en la evocación del aviador cuyas hazañas recuerdan un monolito ubicado a 70 kilómetros de El Calafate y , más recientemente, una copia del avión “Cóndor de plata” en la capital fueguina.

Cuando, desde hace tiempo, todos los años, en la zona del Lago Rico, en lo que se llama brazo sur del Lago Argentino, un grupo de personas ,se reúne en torno de una escultura para rendir honores al afamado piloto alemán, llegan buenas noticias desde Tierra del Fuego: el Aeroclub Ushuaia exhibe la réplica a escala real del hidroavión Heinkel HD-24 “Tsingtau”, la primera aeronave que el 3 de diciembre de 1928 sobrevoló Tierra del Fuego y acuatizó en la bahía Ushuaia.

La reproducción del “Cóndor de plata” demandó seis meses de construcción en el Museo Aeronáutico de Morón y –previamente- tres años para rastrear y encontrar los planos originales y consultar los manuales de la época en Alemania.

La maqueta fue realizada por Roberto Litvachkes, intenso historiador del aviador y autor del libro “Plüschow secreto”, fruto de más de una década de investigación acerca del piloto que también fue navegante, habitante temporal en China, prisionero en Inglaterra, políglota, documentalista y escritor.

Y quién era Gunther Plüschow?

La breve biografía de este hombre, comienza muy lejos de las provincias más australes de la Patagonia argentina. Corría el mes de febrero de 1886...En el hogar de los Plüschow , honorable matrimonio de Berlín, ha nacido un niño al que sus padres, bautizan como Gunther.

Años después, en plena Primera Guerra Mundial, la historia encuentra a Gunther como un promisorio piloto en la colonia alemana de Tsingtau, en China Continental. Las alternativas allí vividas lo llevan, incluso, a la cárcel pero, por sobre todo, a la literatura ya que refleja sus experiencias en su primer libro "Aventuras del aviador de Tsingtau".

Será porque la lejanía lo tentó o porque aún le restaban muchas aventuras para relatar...
Lo cierto es que para el año 1925 Gunther Plüschow se encontraba a bordo del velero "Parma" en un viaje alrededor del mundo con destino final en una región que le parecía mística: Tierra del Fuego.

Aquella travesía lo llevó a conocer, además, las islas Malvinas y el Cabo de Hornos pero una tormenta le impidió internarse en los canales fueguinos. No obstante, aquellas imágenes lo colmaron hasta desbordarse generosamente en su siguiente libro titulado :"Viaje al país de las maravillas".

La visión de aquel país de maravillas lo atrapó para siempre y, desde entonces, no hizo sino pensar en la manera de arribar, por fin, a esa tierra que lo había embrujado, enseñándole su perfil más afiebrado. Hizo realidad su sueño cuando la empresa alemana Ernst Heinkel resolvió prestarle un biplano para realizar el relevamiento aéreo de la zona sur de la cordillera de los Andes, según lo encomendado por el Instituto Argentino de Cartografía.

En ese avión, reacondicionado por su amigo Ernst Dreblow, y con el atractivo nombre de "Cóndor de Plata" aterrizó en Ushuaia el cinco de diciembre de l928. Se convirtió, así, en el primero en unir a la Tierra del Fuego, el estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos con el país continental.

Fue intención de Plüschow radicarse en la Argentina, afianzada por sus periódicas expediciones en la cordillera patagónica y a lo largo del hielo continental. Pero ... el destino no acompañó esta decisión.

El 28 de enero de 193l, Gunther Plüschow y su acompañante murieron en un accidente aéreo causado por la rotura de un ala, a orillas del Lago Rico. Exactamente en donde todos los años, muchas a veces, pocas personas otras, y notables como en 1996 cuando el embajador alemán presidió el acto, se reúnen para evocar a ese aviador que buscó el fuego y... hacia el fuego fué.

Foto: gentileza Secretaría de Turismo de Santa Cruz.



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