Polémica y escándalo en Mallorca por concursos de felaciones en destinos turísticos
08/09/14

Se lo conoce como "mamading"; juerga y desmadre de jóvenes turistas que durante el verano se instalan en el núcleo turístico de Calvià para pasar unas inolvidables vacaciones. La detención de la cúpula de la Policía local responsable de Magalluf demuestra que el territorio está fuera del alcance de la Ley. Los desmentidos de los políticos, producidos tras la aparición del video, se demuestran hoy ridículos y alejados del mundo real.

Como ustedes ya saben (publica Preferente.com), un día apareció en Internet un vídeo escandaloso en el que una chica se ofrecía a hacer felaciones a cambio de que le pagaran unas copas en un bar de la zona turística de Magalluf, en Mallorca. Las imágenes se convirtieron en un fenómeno porque mucha gente, desconocedora de la situación de esta y otras zonas turísticas, quedó conmocionada. Cómo puede suceder una aberración así, se preguntaban.

Según publica Mallorca Diario la zona no deja de inventar formas de atraer más y más jóvenes y este año se ha instaurado una nueva modalidad en los bares de la zona de Magaluf. Es el “mamading“. Una práctica que lleva a las mujeres a realizar un concurso por el que deben hacer un número determinado de felaciones a los hombres presentes en el bar/discoteca en un mínimo de tiempo. La que consiga sumar el número mínimo de éstas, consigue barra libre en el local durante todo el tiempo que duren sus vacaciones.

mallorcadiario.com ha podido acceder a uno de los vídeos grabados durante uno de estos “concursos” en el que se puede observar como una joven se desplaza por el local en busca de hombres a los que practicar una felación con la que conseguir sumar el número que le han solicitado para así poder acceder a todo el alcohol que quiera durante su estancia en Mallorca.

Según informaciones recogidas por mallorcadiario.com, esta es una práctica que se está extendiendo de forma vertiginosa por varios locales de los que este digital conoce las identidades ya que no es una nueva modalidad que lleve a la práctica un sólo local.

El vídeo del mamading en Magaluf destapa la gran corrupción

Inmediatamente, el alcalde del municipio, la consejería de Turismo y los empresarios de la zona dijeron que era un hecho aislado. Se indignaban de que un vídeo así pudiera dañar la imagen de una zona cuya situación diferiría mucho de lo que se podría deducir. Obviamente, nadie que tenga el menor conocimiento de lo que es Magalluf, y otras zonas similares, puede creerse que este vídeo sea aislado. Una simple visita confirma que estamos ante un territorio sin ley, donde todo vale. El vídeo, en realidad, era una pequeña muestra de una putrefacción mucho mayor. Pero no, todos lo negaron. El alcalde lamentó que el gran trabajo que hacía tuviera este castigo; otras autoridades prácticamente lamentaron que exista Internet. Y hasta el presidente de los hoteleros de la zona mostró su estupor por hechos de los que no tenía ninguna sospecha. Era como si en un monasterio hubiera aparecido una página de una revista pornográfica que transportó el viento. Sorpresa general.

Pocos días después, la presión mediática obligó a que algún inspector fuera por la zona, tras tres años sin aparecer, y aplicara alguna sanción. Y lo mismo tuvo que hacer la policía local del municipio afectado. Y esto, que no el vídeo original, armó el gran follón que, al parecer, ya estaba siendo investigado en otro nivel.

Para que se sitúen, la guardia civil tiene entre rejas al jefe de la policía local de Calvià y a dos agentes, de los que no se han dado a conocer los nombres, por orden judicial. Según los datos que han trascendido, la policía había creado una red de chantajes y amenazas a empresarios a cambio de favores de todo tipo. En un vídeo que ha aparecido se ve cómo la propia policía pone droga en un comercio para después amenazar al empresario con llevarlo a los juzgados.

Los datos que circulan son espeluznantes. A algunos empresarios se les persigue, a otros, no; a algunos se les sanciona, a otros, no. Se dice en los medios que habría casos en los que la policía cobra con favores sexuales, aunque los propios detalles judiciales no son públicos.

Si el vídeo del “mamading” ya demostraba que Magalluf es un territorio sin ley, estas detenciones y los datos que se han ido aportando ratifican que estamos ante la selva. ¿Y qué ocurre en la selva, sobre todo en las selvas en lasque hay mucho que ganar? Pues que se impone el más fuerte. En la zona hay empresarios que son expulsados y empresarios que prosperan. Y hay políticos que ven y hay políticos que se tienen que ir.

La historia de la corrupción ha demostrado muchas veces cómo funcionan estas cosas. Y a veces no es necesario investigar demasiado: cuando un empresario se hace con los monopolios de determinados servicios es que algo extraño ocurre.

Esto es Magalluf. Pero no sólo Magalluf. Esto es común, quizás no tan despiadadamente, a otras zonas turísticas. Otros jueces están investigando casos similares en otros municipios de Mallorca. Y algo similar podría estar ocurriendo en otros lugares de España, donde de un lado tenemos una mina de oro y de otro unas autoridades sobre las que no existen controles, que tienen mucho poder y que necesitan dinero para financiar su continuidad en el poder.

Ya ven para qué ha servido el vídeo del “mamading”. No, no ha descubierto que algunas niñas británicas están desquiciadas, ni que en nuestros locales de ocio no hay ley, sino que en nuestras zonas turísticas rige la ley del Oeste: el más fuerte, el más violento, el que puede chantajear con mayor fiereza es el que se impone.

Creo que la situación es suficientemente grave como para que las autoridades que no tienen implicación en estos hechos, que las hay por supuesto, deberían plantearse una revisión legal, para intentar que las zonas turísticas tengan contrapoderes que nos garanticen que lo de Magalluf no vuelva a ocurrir. Pero la Secretaría de Estado de Turismo (por cierto, procedente de Calvià) no ha abierto la boca. Ni el ministro. Ni la Comunidad Autónoma. Es muy importante que se erradique el cáncer, pero también lo es que no se reproduzca.

Pero ustedes lo han visto: apenas apareció el vídeo, la respuesta de nuestras autoridades fue la de la sorpresa. “Corrupción en Magalluf? No, no puede ser”. Cuando cualquier vecino habría dicho “y si investigaran un poco, verían”.Así nos va.
 A estas alturas, yo tengo mis dudas sobre que realmente vayamos a acabar con esta enfermedad. Incluso me temo que podríamos llegar a modernizar los métodos de trabajo de las mafias, incorporando el riesgo de la aparición de vídeos en las redes sociales, para ya diluir su efecto.

Fuentes: www.preferente.com/ www.mallorcadiario.com

Comentarios