Muelle ``Nacional´´, la postal más encantadora del paisaje maragato
17/11/14

Uno de los regalos que les dejó la historia a los maragatos (habitantes de Carmen de Patagones) es su Muelle “Nacional”. Sus cimientos prevalecen por sobre el caudal, algunas veces afanoso, del majestuoso río Negro (que la une con su vecina Viedma, sos ciudades y dos provincias: Buenos Aires y Río Negro). Ahí en un rincón a orillas de la margen maragata, permanece un ícono de esa historia.

"Se lo vé tan sencillo que a veces hasta se nos olvida que fue él alguna vez, el que nos comunicó con el mundo, cuantos barcos abrazaron sus pilotes, y cuantas vidas amarraron sus riendas sobre él y anclaron sus sueños en esta hermosa ciudad con un sinfín de ilusiones en su equipaje"-dicen desde la comuna local.

Testigo de idas y vueltas, dueño de historias de amor, lugar de encuentros y despedidas. De interminables esperas y pañuelo de lagrimas regaladas a las infinitas aguas del río.

Además de nostalgias y sentimientos que vienen y van, el muelle Nacional fue puntal en el desarrollo local. Hacia el año 1820, cientos de trabajadores desembarcaron en él.

Los barcos llegaban en busca de cueros, sal y tasajo. Entre los años 1880 y 1910 se desarrolló la etapa más floreciente del “Nacional”.

En ese entonces, la “campaña al desierto” incorporó la meseta y los valles rionegrinos al dominio estatal, que sólo se conectaban con Buenos Aires a través del puerto de Patagones. Los barcos de la Escuadra Nacional primero transportaron tropas y pertrechos y más tarde pasajeros y “frutos del país”, entre los que sobresale la lana.

Ese habrá sido un factor clave para desembarco de tantas familias que buscaban el progreso en este destino.

En 1890 llega el ferrocarril al Alto Valle del río Negro, y como consecuencia de ello esa región deja de utilizar la vía fluvial para las comunicaciones. El muelle Mihanovich o Dodero es habilitado a fines de 1910, y frente al mismo se levantan grandes galpones de chapa para el acopio de Mercaderías. En 1910 se habilita el puerto de San Antonio, por donde comienza a embarcarse la lana de la meseta rionegrina. El puerto maragato comienza entonces su declinación.

La competencia del ferrocarril, que llega a la localidad en 1922, sumada a los problemas de navegabilidad por la falta de calado en la barra de la desembocadura, agudiza la crisis del puerto y en 1943 parte el último barco a Bahía Blanca. De cualquier modo continuó la navegación fluvial hasta el Valle Medio por las embarcaciones del Ministerio de Obras Públicas.

A fines de los años 40, el puerto se reactiva por un breve período gracias a la pesca del cazón. En 1952 el Ministerio de Obras Públicas levantó el servicio de navegación fluvial.

Desde ese entonces, dicen las páginas de historia, el muelle “Nacional” quedó, hasta la actualidad, limitado al servicio de lanchas de transporte público que une las localidades de Carmen de Patagones y Viedma.

Pero el movimiento cotidiano sigue escribiendo nuevas páginas, porque quizás, eso que llamamos “destino” haya querido que esta querida infraestructura histórica quede de pié y que en el espíritu de unos cuantos gestores haya sido incluida en la historia nacional y hoy forme parte del patrimonio histórico del país.

Quizás, muchos desconocen las páginas históricas pero se referencian por sus propias historias con este pequeño, pero maravilloso espacio sobre la ribera de la ciudad.

Un amor quizás, una despedida, un encuentro. El comienzo de una amistad, o una separación definitiva.

Y, no podía ser de otra manera, como quienes pusieron los pilares fundamentales del Muelle, visionarios y entusiastas de un porvenir de prosperidad. Hoy, otro grupo de visionarios, enfoca las acciones hacia la restauración para la conservación de un hito histórico maragato. Es así que, como a un galán (y no es para menos, engalana la historia de todos) hace muy poco tiempo se iniciaron importantes trabajos para revalorizar y conservar esa huella imborrable del comienzo del camino al progreso.

"Así, nuestro Muelle “Nacional” emprende una etapa de renovación, para ponerse a tono también, con la renovada composición paisajística realizada en la ribera de la ciudad. De esta manera, nuestro histórico y querido muelle “Nacional” seguirá acompañándonos por muchas décadas más en esos paseos de domingos, en las calidas noches de verano, o en esas mañanas donde la bruma del invierno descansa sobre el río, como la postal más encantadora del paisaje maragato".

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