Montevideo: luego de siete décadas, desaparece un ícono del barrio Punta Carretas
09/05/16

La legendaria confitería Cante Grill de Punta Carretas, en la capital uruguaya, cerrará sus puertas el próximo lunes 16 de mayo, poniendo fin a casi siete décadas de trabajo ininterrumpido en las que se ganó un destacado lugar en el mercado local de la repostería y bombonería artesanal.

Según confirmaron a El País fuentes vinculadas a la empresa, en los últimos días los propietarios del local y socios de la firma concretaron la venta del predio a una constructora que edificará en la clásica esquina de 21 de septiembre y Claudio Williman un edificio de apartamentos.

Cante Grill, se encaminaba a celebrar sus 70 años de vida en 2017, pero los herederos de Germán Fariña, su fundador, fallecido hace varios años, luego de largas negociaciones aceptaron la propuesta de un grupo inversor que compró el edificio de tres pisos y singular arquitectura con amplios frentes a las calles 21 de setiembre y Williman. El precio de la operación no trascendió.

Cante Grill fue creada en 1947 como heladería por Gerardo Fariña, un uruguayo hijo de inmigrantes gallegos que se afincaron en Montevideo en las primeras décadas del siglo XX. En sus comienzos era un pequeño local que daba sobre 21 de septiembre y en el que se vendían solamente helados y natillas elaboradas con recetas propias.

En 1955, Fariña se asoció con Ignacio Crespo, un joven de 19 años que un año antes desembarcó en el puerto de Montevideo proveniente de Orense (España). Crespo, tuvo un breve pasaje por el bar Los Farolitos de Agraciada y César Díaz, frente al viejo cine Astor, y constituyó luego con Fariña una sociedad que se prolongó hasta la muerte del fundador del negocio. Juntos, hicieron que su empresa acompasara el crecimiento del barrio Punta Carretas, poblado desde siempre por familias de clase media y alta. En un corto plazo, Fariña fue adquiriendo los locales vecinos hasta llegar a completar el amplio edificio, que pronto será demolido.

"Llegamos a tener 60 empleados permanentes y en las fiestas contratábamos 20 personas más", dijo a El País Ignacio Crespo, que hasta hace cinco años atendía la caja de la confitería y dirigía el negocio con el mismo entusiasmo que en 1955. Crespo, que cuenta actualmente con 83 años, decidió en 2011 retirarse, aunque mantiene, hasta la fecha, poco más del 44 por ciento de las acciones de la firma Cante Grill, excluyendo al local.

Pese al tiempo transcurrido, Ignacio — como los clientes lo llamaron siempre—, mantiene su acento español y recuerda que en los 56 años que trabajó allí, le dedicaba al negocio un promedio de 10 a 12 horas diarias. "Nunca supe de fines de semanas, ni feriados", comentó.

La clave del éxito.

Recordó que la clave del éxito de Cante Grill estuvo en contar con maestros reposteros extraordinarios de origen español e italiano, que a su vez formaron a profesionales uruguayos. "Utilizamos recetas propias y los mejores productos de plaza o importados". Crespo no duda en decir que tuvieron a uno de los mejores, sino el mejor, heladero artesanal de Montevideo, el uruguayo Ari Antúnez. Sostuvo que Cante Grill vivió su mayor época de esplendor entre 1958 y mediados de la década de 1970. "Rechazábamos pedidos para fiestas porque no podíamos cumplir y los derivábamos a lugares que nos merecían confianza como el Oro del Rhin de la calle Convención", recordó. Y agregó que, durante esos años, y en verano, llegaban las 2 de la madrugada y seguía habiendo cola para comprar helados y masitas. "Era agotador", puntualizó.

Las natillas, los caramelos de pasta, los nuris (bombones elaborados con chocolate belga y café) y las masas, fundamentalmente las bombas de sambayón, así como los helados, en una enorme variedad de gustos, fueron siempre el sello distintivo de Cante Grill.

Para Crespo, el cambio en el gusto de la gente, el surgimiento de una gran competencia y las nuevas modas, fueron menguando la clientela. Y si bien el barrio ha visto crecer significativamente su población, también proliferan hoy negocios que ofrecen una variada oferta de productos de confitería. Un ejemplo elocuente es que durante décadas, Cante Grill fue la única heladería de la zona.

Durante los últimos diez años, y en un radio de cinco cuadras a la redonda, compite con otras tres heladerías y numerosos cafés y casas de té.

Una obra de Humberto Pittamiglio

Entre los legados materiales de Humberto Pittamiglio se destaca por sobre todas las casas el castillo que dejó en la rambla de Montevideo, el otro "castillo" en Las Flores (Maldonado) y la Quinta de la Villa Colón.

Pero también forman parte de su legado la hoy Confitería Cante Grill, en la esquina de 21 de Setiembre y Williman, y el edificio San Felipe y Santiago, ubicado entre Guayabos y el Pasaje Emilio Frugoni, detrás de la Universidad de la República.

El edificio de 21 y Williman será demolido y dará paso a una edificación moderna. Como la histórica confitería, va rumbo a ser historia.


Fuente: http://www.elpais.com.uy/informacion/confiteria-cante-grill-icono-punta.html


 

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