Científicos argentinos, experiencias desde Ushuaia a la Antártida
23/02/17

Nos convoca en Ushuaia la Semana de la Antártida, cuyo festejo central se conmemora cada 22 de febrero, recordando que en ese día pero de 1904, Hugo Alberto Acuña, a los 18 años de edad, enviado por el Correo Argentino a las Islas Orcadas del Sur para habilitar la primera estafeta postal fue protagonista de un hecho trascendente de soberanía: izó por primera vez la bandera argentina en territorio antártico.

Evidentemente comprobamos lo poco que sabemos la mayoría de los argentinos del Continente Blanco, al llegar a Tierra del Fuego nos encontramos con muchos actores, protagonistas directos de esa especie de triángulo que vemos en el extremo sur de los mapas y que sentimos tan lejos; ellos son parte de ese territorio y apasionados trabajan para investigar el misterio antártico.

Motivados por la curiosidad, visitamos a Valeria Trezza, directora de la Oficina Antártica, que depende del Instituto Fueguino de Turismo, quien nos contacta con María Laura Borla, jefa de Prensa del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), el centro mulstidisciplinario más autral del mundo, dependiente del CONICET. Borla nos recibe en una hermosa mañana fueguina: soleada y con diez grados, allí nos espera el Doctor en Ciencias Geológicas, Eduardo Bernardo Olivero, Investigador Superior CONICET y Profesor Titular de la UNTDF, junto a su equipo de científicos: María Eugenia Raffi, Lic. en Paleontología; María Isabel López Cabrera, Profesional Adjunto CONICET; y la geóloga Erika Bedoya.


"Tenemos un equipo de investigación en Geología, e investigamos una parte de la historia geológica que abarca en primer lugar a la Antártida y a la parte Austral de América del Sur, en un periodo de tiempo que va desde los 80 millones de años y los 66 millones de años aproximadamente; en la Antártida en el lugar donde nosotros trabajamos, tenemos un lugar excepcional en el cual las rocas guardan registros de toda una serie de eventos, de cambios de fauna, climáticos y paleogeográficos, de características únicas".

"Nosotros generalmente realizamos una campaña anual, que dura aproximadamente un mes; estamos en algun sector del archipielago de James Ross, y permanecemos allí. Nos preparamos durante mucho tiempo y llegamos muy motivados por nuestro trabajo, por lo tanto no tenemos mucho tiempo para pensar en la soledad y el aislamiento que representa quedar solos y lejos de todo".

La isla James Ross es una isla grande en el lado sudeste y cerca del extremo noreste de la península Antártica, frente a la península Trinidad. Su nombre recuerda a un expedicionario británico que llegó a esas tierras en 1842. Su longitud es de aproximadamente 60 kilómetros de norte a sur.

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"Primero hay que resaltar que los campamentos antárticos son mucho mejor que los de Tierra del Fuego; obviamente las condiciones climaticas, cuando se realizan en verano, serian comparables al invierno fueguino. Nos desplazamos a la base Marambio en avión y luego nos transporta un helicóptero, en el cual tenemos un campamento desarmado: carpas, nuestra ropa, comida y todo lo necesario para permanecer un mes en el campo. Contamos con un contacto radial con la base y le transmitimos novedades del campamento"- Olivero destaca que "demoramos un dia y medio o dos días em armar el campamento, las carpas deben quedar firmes para poder soportar los fuertes vientos y alguna tormenta. Una vez bien instalados nuestra rutina diaria comienza con el desayuno: salimos a trabajar, almorzamos algo liviano y regresamos a la tardecita, preparamos la cena, dejamos todo listo para el dia siguiente y a dormir; los dias de mal tiempo nos quedamos repasando el trabajo realizado y esperando el clima favorable, para continuar con nuetra laborar"- explica el Doctor en Ciencias Geológicas.

Cuenta que hace 30 años las cosas eran distintas, su primera campaña fue en 1974, en esa oportunidad le habían proporcionado una radio con una batería que duraba tres o cuatro días, y luego no habia comunicación alguna; sabían mas o menos la fecha en la que llegaría el barco a buscarlos, pero no tenían presición de nada. Asi fueron las primeras tres campañas; despues la logística comenzó a mejorar en la década del 80.

Para realizar una campaña a la Antártida no sólo se necesita una gran preparación profesional sino también psicológica, en tal sentido realizan tareas previas con especialistas; imaginemos a un grupo de científicos aislados, trabajando en campo, en medio de la soledad, con un clima muchas veces hostil y sabiendo que la base está lejos. Y nos surge una pregunta, que pasa cuando empieza a desatarse una tormenta, hay temor? preguntamos...

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María Eugenia Raffi, quien se encuentra en la etapa final para su doctorado, explica que "en realidad nunca estás preparado para una tormenta antártica; hay que procurar tener la mente fría para bienestar propio o de tus compañeros; en un campamento predomina la solidaridad y mas aun en la Antártida, yo se que puedo contar con mis compañeros y ellos conmigo; incluso en condiciones normales de trabajo nunca salimos solos; o lo hacemos todos juntos o nos separamos en grupo; generalmente salimos por una misma afinifad de trabajo; y al regreso conversamos sobre lo que vimos; pero permanentemente estamos comunicados entre nosotros por handy", y explica que "la motivación de la investigación es tan grande, que nadie piensa en lo lejos que estamos y en lo aislado del lugar".

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Erika Bedoya, se dedica a la micropaleontología-bioestratigrafía "lo mas dificil es encontrar una buena exposicion de las rocas para sacar muestra; las condiciones de marambio es que hay mucho fango superficial; la roca no esta desnuda a simple vista y eso hace el trabajo mas complicado; lo que yo investigo no se ve a simple vista".

Olivero es uno de los científicos con mayor experiencia del país, piensa y nos dice: "no llevo la cuenta exacta de las campañas realizadas pero son mas de 25; hay muchas histórias y anecdotas, una que recuerdo, que fue muy graciosa es que llevamos carne congelada y ubicamos un lugar con nieve o hielo donde la enterramos; previendo futuras nevadas pusimos una caña para marcar el lugar; en el año 86 estabamos acampando en en la caleta Santa Marta de la isla James Ross, y tuvimos diez dias de tormenta contínua, cuando pudimo salir, la caña estaba totalmente tapada. Increíblemente con un compañero habíamos leido, ese año, el libro Colmillo Blanco, en el cual en un párrafo explica como era hacer una grilla para buscar algo en la nieve, empezamos con una caña doble a buscar por sectores, hasta que al final la encontramos, estaba tapada a unos 2,5 metros de la superficie".


Muestra en su oficina un amonite gigante, fosilizado, de casi 80 centímetros cuando el tamaño medio de los mismos es de 10 cm, se trata de una conchilla esperilada de dos partes, son parientes de los actuales pulpos y calamares y que fue encontrada en la mencionada Caleta Santa Marta. "Otros especímenes como este están en exhibición en el Instituto Antártico Argentino, en Buenos Aires, también recogidos por nuestra expedición"-comenta..

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Olivero explica que unos de los momentos mas tensos de la campaña es el momento de la partida; el campamento está totalmente desarmado y esperan la llegada del helicóptero, y no siempe las condiciones climáticas son buenas para descender y es allí donde todo se complica, hay que volver a armar todo y luego volver a desarmarlo hasta que las condiciones para partir lo permitan.

El Centro de investigaciones científicas del fin del mundo

El Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) es un centro regional multidisciplinario dependiente del CONICET. Hoy en CADIC se desarrollan investigaciones científicas en distintas áreas: Biología, Arqueología, Agro-Forestales, Ciencias de la Tierra, del Agua y de la Atmósfera.

El objetivo general del CADIC es contribuir al desarrollo del conocimiento de las ciencias. Este objetivo se logra llevando a cabo proyectos y programas de investigación científica con énfasis en los problemas regionales, brindando servicios técnicos, administrativos y la infraestructura adecuada para el desarrollo de las investigaciones, estableciendo vínculos con otros organismos e instituciones, realizando y promoviendo reuniones de debate científico, y transfiriendo a la comunidad los conocimientos de las investigaciones científicas y tecnológicas obtenidos por su personal.

La realización de los objetivos de este centro no se ha agotado en la única finalidad de lograr en el extremo sur del país una unidad de investigación de excelencia académica. Por el contrario, un punto esencial del funcionamiento del Centro está dado por un adecuado equilibrio entre la investigación básica, la acción formativa y de capacitación técnica y científica y la transferencia y aplicación de conocimientos vinculados a las demandas sociales y al sector productivo de la región.

El Centro Austral de Investigaciones Científicas es un ícono en Ushuaia, ubicado en la colina al suroeste de la bahía. Fue el primer Centro Regional de CONICET impulsado por su entonces presidente, el Dr. Bernardo Houssay en 1969. Sin embargo, sus operaciones comenzaron muchos años después y la inauguración del primer edificio tuvo lugar a fines de 1981.

La labor de este centro multidisciplinario incluye diversos temas de estudio que se extienden en el amplio ámbito geográfico comprendido entre la Provincia de Santa Cruz y la península Antártica.


Cómo funciona

Las líneas de investigación actualmente llegan a catorce; funcionan bajo la coordinación de un Investigador –el de mayor experiencia en la temática, acompañados por otros investigadores y personal de apoyo a la investigación. Los equipos se van nutriendo de nuevos integrantes (becarios), generalmente jóvenes graduados quienes realizan sus tesis de doctorado o estudios postdoctorales. En los últimos años se han incorporado profesionales fueguinos como becarios y algunos ya son investigadores.

Los temas en los que se centran las investigaciones son: Arqueología, Biología de Crustáceos, Ecología Acuática Microbiana, Ecología y Conservación de la Vida Silvestre; Ecología, Fisiología y Evolución de Organismos Acuáticos; Ecología Terrestre, Ecología Molecular, Geología Andina, Geomorfología y Cuaternario, Limnología, Oceanografía y Procesos Hidrosedimentarios, Recursos Agroforestales, Recursos Geológicos.

Resultados de los trabajos de investigación

Los equipos de investigación han llevado a cabo numerosas contribuciones científicas a través de libros, artículos para revistas científicas, ponencias en reuniones y congresos, artículos de divulgación, entre otras. El CADIC es, además, un pilar del perfil científico-académico de la novel Universidad Nacional de Tierra del Fuego.

Cómo tener contacto con la tarea de los investigadores

La Semana Nacional de la Ciencia, la Tecnología y el Arte Científico es un evento anual que se lleva a cabo simultáneamente en todo el país, organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, a través de su Programa de Popularización de la Ciencia y la Innovación, accesible en la mayoría de los Centros de Ciencia y Tecnología dependendientes del CONICET y otros centros productores de conocimiento. En los últimos años, la irregular accesibilidad invernal ha condicionado su realización, por lo que en el CADIC suele tener lugar a fines del invierno, entre agosto y septiembre.

Durante la Semana Nacional de la Ciencia, la Tecnología y el Arte Científico -cuya última edición tuvo lugar en septiembre 2016- las puertas del centro se abren para toda la comunidad y el personal que cotidianamente lleva a cabo tareas de investigación detiene su actividad para ofrecer talleres, conferencias, presentaciones especiales, proyecciones de películas y la posibilidad de compartir la vida del científico a través de un contacto directo. Durante el resto del año los investigadores, becarios y profesionales dividen su tiempo entre trabajo de campo, análisis en laboratorio y distintas formas de plasmar sus resultados como publicándolos en revistas especializadas como participando en congresos, etc.

El Área Enlace CADIC canaliza las comunicaciones entre el centro y la comunidad provincial. Además, desde 2011 se publica La Lupa, la revista de divulgación científica del CADIC (acceder a números publicados haciendo click aquí).

Para requerimientos orientados a un fin específico de aplicación, el contacto con el investigador se canaliza a través del Área de Vinculación Tecnológica (UVT), cuyo objetivo es establecer un nexo entre las demandas productivas y sociales locales con la oferta del sistema científico-tecnológico tanto del CADIC como del CONICET.

En lo alto de la colina al suroeste de la bahía

El CADIC consta de una serie de laboratorios-oficina, viviendas para ayudar a la radicación de investigadores y becarios, talleres, oficinas, habitaciones para alojar visitantes en intercambio, biblioteca (especializada en temas científicos regionales, con casi 15.000 volúmenes de libros y revistas) y salones de usos múltiples.

La obra de ampliación fue inaugurada en abril de 2013; casi duplica la superficie preexistente llevándola a superar los 10.000 m2 y las nuevas instalaciones albergan más viviendas, talleres, laboratorios, oficinas, repositorios y salones de usos múltiples. A estos nuevos espacios se incluyen la puesta en funcionamiento de modernos acuarios de experimentación.

Fotos: Turismo530/ Gentileza CADIC y María Eugenia Raffi.

Por Daniel Baroni/ Turismo530 desde Ushuaia


 


 

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