Catamarca: Turismo apoya el proyecto “Seda del Monte, Tesoro Escondido”
19/09/17

Tiene el propósito de salvaguardar la técnica de obtención de hilado y tejidos de seda nativa.

Desde la Secretaria de Turismo de Catamarca, se está apoyando el proyecto “Seda del Monte, Tesoro Escondido” que tiene como objetivo salvaguardar la técnica de obtención, hilado y tejido de la seda silvestre catamarqueña que se produce en el monte de Ancasti. La mariposa productora de seda silvestre es popularmente conocida como purucha, pulucha, cuncuna, punpuna o coyuyo. Sus capullos plagan el bosque espinoso de donde son recogidos para luego ser procesados y convertidos en exquisitas piezas textiles, únicas en la región.

Actualmente esta técnica se encuentra en riesgo de extinción pues muy pocas mujeres la practican. Este proyecto propone una serie de acciones para la salvaguarda de la técnica de obtención de hilado y tejidos de seda nativa. Desde una perspectiva de identidad y diversidad cultural, el eje central es entender esta técnica como la expresión cultural de un espacio, un paisaje y una comunidad, que ha sabido sobrevivir a través del tiempo y que no escapa a los fenómenos migratorios, económicos y sociales globales.

Doña Paula Romero de Quiroga, una maestra artesana de 80 años, es de las pocas mujeres que conoce el secreto de la purucha. Ella realiza todo el proceso, desde la recolección de los capullos hasta la pieza terminada, habiendo obtenido varias menciones y reconocimientos por esta labor.

Hoy el proyecto se encuentra en marcha. Doña Paula enseña a un grupo de mujeres todo el proceso de la técnica, conocidas en Ancasti como “las chicas tejedoras”. Ellas son Angélica Moreyra, Elvira Bulacios, Elena Bulacios y Encarnación Rodriguez, quienes se reúnen algunas tardes a la semana para aprender y practicar la técnica de hilado y tejido de seda silvestre, utilizando los tradicionales husos y telares criollos.

Esta propuesta es dirigida por la Diseñadora Textil Martina Cassiau y empujada por el equipo conformado por Lucio Agustoni, Joel Flores y Marcia Vergara. El proyecto ganó los fondos concursables para la salvaguarda de Patrimonio Cultural Inmaterial de CRESPIAL-UNESCO a fines del 2016.


 

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