Tierra del Fuego: La arqueóloga Dolores Elkin, cerca de resolver el misterio de un barco hundido en el siglo XVIII
27/02/18

A más de 250 años del naufragio del navío español, Purísima Concepción, famoso porque su tripulación construyó otro barco para salvarse y convivió con nativos de Tierra del Fuego, Dolores Elkin, arquéologa del Conicet y Exploradora de National Geographic, comentó en diálogo con National Geographic los nuevos avances en la búsqueda de los restos del barco.

A fines de 2017 y después de varios meses de gestiones, Dolores Elkin –exploradora de National Geographic, arqueóloga del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina (CONICET) e investigadora en el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL), del Ministerio de Cultura de Argentina- pudo dar un paso más en la investigación del ¨Purísima Concepción”. En esta nueva expedición de la mano de National Geographic, logró registrar una intensa y delimitada señal magnética (con el uso de un magnetómetro) que permitió demarcar la zona en la que se podrían encontrar sumergidos los cañones de la embarcación.

Asimismo, en línea con el propósito de encontrar los restos del campamento de los náufragos, se hallaron nuevos fragmentos de cerámica de la época y una punta de vidrio tallada con técnicas indígenas.

Esta búsqueda nació años atrás con un proyecto mayor que se llamó “Programa Arqueológico Costa Atlántica”. Dirigido por el licenciado Martín Vázquez, arqueólogo del CONICET y miembro del Centro Austral de Tierra del Fuego (CADIC), este plan se proponía realizar un relevamiento no sólo de arqueología, sino también de naufragios acontecidos en la región.

De esta manera, Elkin y un grupo del Programa de Arqueología Subacuática del INAPL comenzaron a recopilar información sobre hundimientos de navíos. “A mí me atrapó de entrada la historia del Purísima Concepción. Era una historia conocida, pero no tan difundida, al menos en nuestro ámbito”, cuenta la arqueóloga. Y reconoce que ese interés se debió a diferentes razones: “Es una historia de éxito, más que de fracaso. Normalmente los naufragios vienen con tragedias y finales tristes, pero acá se salvaron todos los tripulantes. Hubo algún fallecido, pero por otras razones. Además, ellos convivieron armoniosamente con la población indígena local. Y con los restos del navío, más madera de la zona, construyeron otro barco para volver a Buenos Aires”.

En el período de búsqueda de material, Elkin pudo conseguir una copia del diario del naufragio al que distingue como “uno de los documentos más importantes” para su investigación por contar con un relato detallado del accidente y descripciones muy precisas sobre los lugares.

Con esta información, y en el marco de la exploración del Programa Arqueológico Costa Atlántica, en 2014 se recorrió la zona de Caleta Falsa, prestando especial atención a materiales que pudieran formar parte del naufragio. Uno de los hallazgos más importantes en esa ocasión fue una serie de balas de cañón, de hierro, con un diámetro de 9 centímetros, aproximadamente. 

En aquella expedición, también aparecieron fragmentos de cerámica del siglo XVIII. “A mi modo de ver, se trataba de loza inglesa. Una cerámica que evidentemente era usada como vajilla, servicio de mesa, con un estilo más decorativo. Correspondía el período, pero no la procedencia geográfica”, reconoce Elkin. Sin embargo, también apareció otro fragmento de cerámica que le interesó mucho más. “Me hizo pensar en las vasijas o botijas que llevaban productos como aceite de oliva o vino, que venían en los barcos mercantes en la época colonial desde España. Se trata de una cerámica más gruesa, de una pasta más espesa, con un grano más arenoso, que además estaba vidriada de color verde”, agrega.

Sin embargo, en ese momento, la expedición tenía que seguir camino y buscar otros barcos. Y la idea del Purísima Concepción permaneció en mente de esta arqueóloga argentina quien decidió armar un proyecto especialmente focalizado en la búsqueda de los restos del navío e ir un paso más allá: realizar una investigación submarina.

En búsqueda de los cañones

¿Por dónde comenzar? ¿El barco que naufragó dónde puede estar? Elkin sabía, por la información con la que contaba, que los náufragos habían llegado a la costa de manera bastante fácil y que iban todos los días a dónde había quedado el navío para buscar madera y construir una nueva embarcación. “No puede haber quedado hundido profundamente. Y si naufragas en medio de la nada, lo primordial es sacar comida y algunas armas pequeñas. Era lógico que quedaran los cañones”, pensaba la arqueóloga.

Según un documento que llegó a sus manos, el que parece ser un informe de inspección antes de que el barco partiera de Cádiz, el Purísima Concepción habría pedido unos 20 cañones de hierro de 6 libras. Y según las estimaciones de la exploradora, estos podrían estar a un máximo de 5 metros de profundidad.

A pesar del clima hostil de la zona, en esta segunda expedición -que contó con el apoyo de National Geographic-, surgió un indicio que avivó las esperanzas de Elkin. Con el uso de un magnetómetro –que es un aparato que capta señales magnéticas y tiene potencial para detectar hierro-, pudo dar con una señal magnética que “no solo fue muy intensa, sino que también delimitada”, en un sector de unos 70 metros de largo. 

Otro gran componente de esta exploración estuvo conformado por las excavaciones arqueológicas terrestres, coordinadas por el arqueólogo Vázquez. Se realizaron sondeos – unas excavaciones pequeñas de un metro por un metro-, y a los 40 centímetros de profundidad, según cuenta Elkin, comenzaron a aparecer nuevos fragmentos de esa cerámica gruesa con aspecto de vasijas o botijas.

Asimismo, el grupo de investigadores encontró un nuevo elemento que hasta ahora no había aparecido: una punta de vidrio tallada con técnicas indígenas. “Este material te da la presencia europea”, asegura la exploradora, porque los pueblos originarios “no habían tenido acceso al elemento anteriormente”. Y fue hallada en una zona que presentó ciertos materiales aborígenes, muy cerca de donde creen que pudo haber estado el campamento de los náufragos.

Aunque la exploradora define esta campaña como un “éxito”, también reconoce que serán necesarios algunos pasos posteriores para realizar nuevos avances.

En primer lugar, deben realizarse análisis químicos de la composición de la pasta y de los esmaltes o vidriados de la loza de los fragmentos encontrados para comprobar científicamente que se trata de cerámica de origen español. 

El otro paso, asegura Elkin, es regresar al lugar. Su intención es ampliar la excavación en tierra para encontrar más evidencia de cómo era la vida diaria de los náufragos y realizar más intentos de buceo, con mejores condiciones climáticas, en la zona donde la señal magnética distinguió la presencia de hierro. “Habría que comprobar si están los cañones, cuántos hay, si se pueden sacar y ver si vale la pena sacarlos”, admite la arqueóloga.

Pero hasta que ese nuevo viaje se pueda concretar, ella revive con orgullo el relato de los hallazgos realizados hasta el momento y concluye: “Desde el punto de vista arqueológico, creo que lo que hacemos es dar vida, rescatar a la historia (…) Estamos dando materia prima para un relato fascinante que, de otra forma, hubiera quedado en el olvido”.

* El registro fotográfico y videográfico de la expedición estuvo a cargo de Facundo Gallo y Jorge Otamendi de “La Huella Films”.

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Foto: Créditos: Jorge Otamendi y Facundo Gallo de “La Huella Films” para National Geographic


Historia completa: www.nationalgeographicla.com/historia/2018/02/avances-en-la-investigacion-del-purisima-concepcion


 

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