Río Negro fue elegida para recibir por primera vez en la Patagonia uno de los principales encuentros del enoturismo argentino. El anuncio se realizó durante las VI Jornadas Nacionales de Turismo del Vino, en Entre Ríos, donde Río Negro presentó la calidad de sus vinos de clima frío, la diversidad de sus regiones vitivinícolas y las experiencias turísticas que distinguen a sus bodegas.
La designación representa una oportunidad para mostrar al país una actividad que combina tradición productiva, innovación y turismo. Con una vitivinicultura que se extiende desde los valles irrigados hasta la costa atlántica, Río Negro ofrece vinos de alta gama, paisajes diversos y propuestas que permiten conocer de cerca el trabajo de sus productores.
Durante el encuentro, realizado en Paraná, el Secretario de Fruticultura, Facundo Fernández, destacó: “Estamos muy complacidos de traer nuestra actualidad enológica de gran calidad y el potencial enoturístico que tiene Río Negro. También nos enorgullece confirmar que fuimos elegidos para ser la primera provincia patagónica anfitriona del próximo Encuentro Nacional de Turismo del Vino”.
Uno de los principales atributos de la vitivinicultura rionegrina es su identidad de clima frío. La amplitud térmica, las condiciones de los suelos y la influencia de los ríos contribuyen a producir vinos reconocidos por su frescura, acidez natural, expresión aromática y elegancia. A partir de estas características, las bodegas elaboran etiquetas de calidad que reflejan las particularidades de cada zona productiva.
Esta diversidad también se expresa en la Ruta del Vino de Río Negro, una propuesta que conecta bodegas, establecimientos familiares, gastronomía y paisajes. La Asociación Ruta del Vino de Río Negro participó de las jornadas para dar a conocer una oferta enoturística que permite recorrer viñedos, conocer los procesos de elaboración, degustar vinos junto a sus productores y descubrir la historia vitivinícola de la provincia.
Actualmente, Río Negro cuenta con 21 bodegas abiertas al turismo, distribuidas en distintas localidades, que amplían las posibilidades de la actividad más allá de la producción de vino. Las visitas, degustaciones y experiencias gastronómicas generan nuevas oportunidades comerciales para los establecimientos y suman atractivos a los destinos turísticos.
Entre las propuestas más singulares se destacó la cava submarina del Golfo San Matías, una experiencia que reúne a 20 bodegas rionegrinas y estudia el comportamiento de los vinos conservados bajo el mar. Esta iniciativa incorpora innovación a la elaboración tradicional y abre nuevas posibilidades para desarrollar productos y experiencias vinculadas con la identidad marítima de la provincia.
La elección como sede para 2027 permitirá reunir a productores, bodegueros, especialistas y referentes turísticos de todo el país en una provincia que combina el desarrollo vitivinícola con una amplia oferta de naturaleza, gastronomía y servicios.
El próximo encuentro será una oportunidad para dar mayor visibilidad a los vinos patagónicos, generar vínculos comerciales y mostrar cómo la vitivinicultura puede ampliar la actividad económica de las bodegas y de las localidades donde se desarrolla.








































