Por Alfredo Javier Perotti
En el sector turístico hay una verdad que nadie quiere decir en voz alta: no estamos comunicando mal, estamos comunicando sin riesgo.
El turismo se volvió prolijo, correcto y previsible. Y en un mundo hipercompetitivo, eso es letal.
Mientras el consumidor cambió su forma de decidir, el sector sigue festejando métricas que no mueven la aguja: alcance, likes, seguidores. Indicadores lindos para informes, inútiles para la venta.
El problema no es el presupuesto. Es la cabeza.
Cada vez que un destino no vende, aparece la excusa automática: “no hay plata”, “no es temporada”, “el contexto no ayuda”.
Pero el mismo contexto afecta a todos. La diferencia la hace quién entiende antes cómo juega el viajero.
Hoy el viajero: duda, compara, exige, decide rápido, y el turismo responde lento, genérico y fragmentado. No es un problema económico. Es un problema estratégico.
El sector confunde presencia con influencia, estar en redes no es comunicar. Publicar no es influir. Mostrar no es convencer.
Muchos destinos tienen perfiles activos, pero no tienen narrativa. No guían la decisión. No reducen incertidumbre. No ordenan la experiencia. Comunican para cumplir, no para convertir.
El tabú de los marketplaces
Otro debate que el sector evita: los marketplaces. Se los critica en privado, se los necesita en público y se los usa sin estrategia. Mientras tanto, Booking, Airbnb y similares entienden mejor al viajero que muchos destinos. No porque amen el turismo, sino porque leen datos y toman decisiones.
Negar eso no es ideológico. Es ingenuo. La mentira de la “experiencia”, Se habla mucho de experiencia turística, pero se gestiona poco.
La experiencia empieza antes del viaje, en la búsqueda, en la claridad de la información, en la velocidad de respuesta; si eso falla, no hay experiencia que salve. Y sin embargo, seguimos invirtiendo más en fotos que en sistemas.
Personalizar no es segmentar por edad
El discurso de la personalización está agotado. No alcanza con decir “jóvenes”, “familias” o “adultos mayores”. Eso es marketing básico, no estrategia.
El viajero quiere propuestas diseñadas para su contexto, su momento y su necesidad real. El resto es ruido aspiracional.
La incomodidad que viene
La inteligencia artificial no va a preguntar si estamos listos. Va a decidir. Y cuando los asistentes digitales empiecen a recomendar destinos, hoteles y experiencias, muchos van a descubrir tarde que: no tienen datos claros, no tienen estructura y no tienen coherencia comunicacional.
No es futurismo. Es agenda cercana.
El debate que falta
El turismo necesita discutir menos estética y más efectividad. Menos creatividad suelta y más estrategia. Menos campañas lindas y más procesos claros. La pregunta ya no es “cómo promocionamos más”.
La pregunta es: ¿estamos ayudando al viajero a decidir o solo estamos hablando entre nosotros? Porque si seguimos comunicando cómodo, el mercado va a elegir igual. Pero no necesariamente a nosotros.
Sobre el autor
Alfredo Javier Perotti (Fredhy) es estratega digital, conferencista internacional y Presidente de la Asociacion de Community Manager de Argentina. Con más de 38 años de trayectoria en comunicación, turismo y transformación digital, impulsa la adopción responsable de la IA en medios y empresas latinoamericanas. www.linkedin/in/fredhy










































