En los primeros siete meses de 2026, los viajes de argentinos al exterior retrocedieron un 14%, mientras que el turismo receptivo creció un 8%. Sin embargo, la salida de divisas por turismo todavía podría alcanzar hasta US$6.200 millones durante el año.
El turismo argentino comenzó a transitar en 2026 una dinámica diferente a la registrada durante el récord del año pasado. Mientras menos argentinos viajaron al exterior, la llegada de turistas internacionales mostró una evolución positiva, aunque la brecha entre ambos flujos continúa siendo significativa.
El cambio surge de un análisis realizado por la Fundación Mediterránea a partir de los últimos datos publicados por el INDEC. Según el informe, entre enero y julio el turismo emisivo acumuló una caída del 14% interanual, mientras que el ingreso de turistas internacionales aumentó un 8%.
Uno de los datos más destacados se observa en el turismo receptivo por vía aérea. Durante los primeros siete meses del año, la cantidad de visitantes extranjeros que llegaron a la Argentina en avión creció un 19% respecto del mismo período de 2025.
La tendencia también se mantuvo durante julio. Ese mes, el ingreso de turistas no residentes fue 9% superior al registrado un año atrás, mientras que los argentinos que viajaron al exterior disminuyeron un 17%.
TODAVÍA SALEN MÁS ARGENTINOS DE LOS QUE INGRESAN
Pese a la mejora en la relación entre ambos flujos, el desequilibrio continúa siendo importante.
En lo que va de 2026, alrededor de 7,1 millones de residentes argentinos viajaron al extranjero, mientras que ingresaron al país unos 3,4 millones de turistas internacionales.
Esto representa una diferencia acumulada de aproximadamente 3,7 millones de personas. Sin embargo, la brecha es menor que la registrada durante todo 2025, cuando había alcanzado los 5,1 millones.
La relación también muestra una evolución favorable: actualmente, por cada turista internacional que llega a la Argentina, aproximadamente 2,1 argentinos viajan al exterior. El indicador representa una mejora frente al máximo de 2,6 registrado el año pasado.
EL TURISMO TERRESTRE, EN RETROCESO
El comportamiento tampoco es uniforme entre los distintos segmentos.
De acuerdo con el estudio de la Fundación Mediterránea, los viajes internacionales de menor costo realizados por vía terrestre registraron una fuerte contracción, mientras que el movimiento turístico aéreo continúa creciendo.
Esta diferencia podría estar vinculada con la evolución de los precios y los costos que enfrentan los viajeros, tanto en función del destino elegido como del medio de transporte utilizado.
El cambio en los flujos turísticos resulta relevante para la economía argentina, especialmente por su impacto sobre el ingreso y la salida de divisas.
¿CUÁNTOS DÓLARES PODRÍAN SALIR DEL PAÍS POR TURISMO?
La mejora en la relación entre turismo emisivo y receptivo podría contribuir a reducir el déficit de la balanza turística, aunque el rojo continuaría siendo elevado.
Durante 2025, la salida neta de divisas vinculada al turismo había alcanzado aproximadamente los US$7.200 millones.
Para este año, la Fundación Mediterránea estima que los argentinos destinarán entre US$11.000 millones y US$12.000 millones a viajes y gastos en el exterior.
En sentido contrario, los turistas extranjeros podrían generar ingresos de entre US$5.300 millones y US$5.800 millones.
De concretarse esas proyecciones, la Argentina terminaría 2026 con una salida neta de divisas de entre US$5.700 millones y US$6.200 millones.
Aunque el resultado implicaría una mejora respecto de 2025, el turismo continuaría representando una importante fuente de demanda de dólares y una presión adicional sobre las cuentas externas y las reservas del Banco Central.
EL DESAFÍO: ATRAER MÁS TURISTAS EXTRANJEROS
Para la Fundación Mediterránea, Argentina todavía tiene margen para reducir este desequilibrio mediante un mayor desarrollo del turismo receptivo.
El país cuenta con capacidad instalada, una amplia diversidad de atractivos naturales y una oferta privada que puede adaptarse a las nuevas demandas internacionales. Sin embargo, para aprovechar plenamente ese potencial será necesario mejorar de manera sostenida la competitividad del sector turístico.
El escenario de 2026 deja así una señal relevante: los argentinos están viajando menos al exterior y llegan más extranjeros al país, pero la diferencia entre ambos movimientos todavía es suficientemente grande como para generar una salida de miles de millones de dólares.
El desafío para la Argentina será transformar ese cambio de tendencia en una oportunidad y conseguir que una mayor cantidad de visitantes internacionales elijan el país como destino.










































