El turismo internacional hacia Estados Unidos disminuyó de manera significativa en lo que va de año, una tendencia que los analistas atribuyen a las políticas del presidente Donald Trump, que incluyen entre otras cosas la imposición de aranceles. La caída se profundiza notablemente en el caso de los viajeros canadienses, quienes se muestran reacios a visitar el país vecino a pesar de su cercanía geográfica.

La firma de análisis Tourism Economics, sostiene que los viajes a Estados Unidos desde el extranjero cayeron un 3.9% en lo que va de año hasta julio. El director de Estudios Industriales, Aran Ryan, indicó que este descenso es una «consecuencia evidente de una combinación de políticas y declaraciones de la Administración Trump que han cambiado el sentimiento y suscitado preocupación entre muchos potenciales viajeros».

El Departamento de Estado de USA a cargo de Marco Rubio implementó desde esta semana una nueva norma que exige a los solicitantes de visas de no inmigrante, incluyendo turistas, viajeros de negocios y de estudio, programar sus entrevistas únicamente en las embajadas o consulados estadounidenses de su país de residencia y acreditar su residencia allí.

Esa política busca optimizar el procesamiento de visas, pero se prevé que dificulte la obtención de una visa estadounidense para quienes previamente solicitaron entrevistas en otros países, ya que las tarifas de solicitud no son reembolsables ni transferibles si se rechaza el pedido de visa.

Según se registra en un artículo publicado por Los Angeles Time Canadá envió más de 20,2 millones de visitantes a Estados Unidos el año pasado, más que cualquier otro país, según datos del gobierno estadounidense. Pero este año, los residentes de Canadá están entre los más reacios a visitar el país.

Durante unas semanas esperanzadoras este verano, una brillante valla publicitaria en la principal autopista que une a Toronto con Nueva York recibía a los conductores canadienses con un mensaje sencillo: “Buffalo ama a Canadá”.

La campaña de mercadotecnia, que incluía el sorteo de una tarjeta de regalo de 500 dólares, buscaba mostrar a los vecinos al norte de Buffalo que eran bienvenidos, deseados y extrañados.

La difícil situación de Buffalo refleja una caída más amplia del turismo extranjero a Estados Unidos que los analistas de viajes advierten que podría prolongarse mucho más. Desde las ciudades fronterizas del norte del país hasta atractivos lugares como Las Vegas y Los Ángeles, los destinos turísticos más populares informaron haber recibido menos visitantes extranjeros este verano.

Los expertos y algunos funcionarios locales atribuyen la tendencia que surgió en febrero al regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca. Dicen que sus aranceles, la represión migratoria y las reiteradas críticas a que Estados Unidos adquiera Canadá y Groenlandia alejaron a los viajeros de otras partes del mundo.

El World Travel & Tourism Council (Consejo Mundial de Viajes y Turismo) proyectó, antes del Día de los Caídos, que Estados Unidos será el único país entre los 184 que analizó donde el gasto de los visitantes extranjeros disminuirá en 2025.

El hallazgo fue “un claro indicador de que el atractivo global de Estados Unidos está en descenso”, señaló la asociación mundial del sector.

“La mayor economía de viajes y turismo del mundo va en la dirección equivocada”, apuntó Julia Simpson, presidenta y directora general del consejo. “Al tiempo que otros países despliegan el tapete de bienvenida, el gobierno estadounidense pone el cartel de ‘cerrado’”.

La firma de investigación de viajes Tourism Economics (Economía del Turismo), por su parte, predijo en agosto que Estados Unidos experimentará una reducción del 8,2% en las llegadas internacionales en 2025, una mejora con respecto a su pronóstico anterior de una disminución del 9,4% —pero muy por debajo de las cifras de visitantes extranjeros al país antes de la pandemia de COVID-19.

“El lastre de la percepción ha resultado ser severo”, enfatizó la firma, y apuntó que las reservas aéreas indican que “la fuerte desaceleración de los viajes entrantes” de mayo, junio y julio probablemente persistirá en los próximos meses.

Deborah Friedland, directora general de la firma de servicios financieros Eisner Advisory Group, dijo que la industria turística estadounidense enfrenta múltiples obstáculos: el aumento en los costos de viaje, la incertidumbre política y las tensiones geopolíticas actuales.