Al frente desde hace 16 años de Argentina Polo Day, una propuesta que combina campo, polo y gastronomía, Rubén Jabib se autodefine como un “emprendedor nato”, asegura que Argentina va por el buen rumbo y adelanta que “se viene el país de los emprendedores”.
Emprender y gestionar un proyecto personal es, definitivamente, todo un desafío. Y si se piensa en los vaivenes económicos de Argentina dicho desafío puede ser aún mayor. Sin embargo, a base de esfuerzo, constancia y con un plan en la mano, todo puede llegar a buen puerto.
Tras haber alcanzado la cifra de administrar 17 restaurantes, Rubén Jabib barajó y dio de nuevo para continuar su camino por el campo y el polo, ámbitos que él mismo conocía desde pequeño. “Mi mamá tenía campo por mi abuelo. Por eso, todas mis vacaciones eran en medio del pasto y la naturaleza”, rememora a modo de presentación.
De la cocina a los chukkers
“Siempre me dediqué al mundo gastronómico. Fui uno de los primeros en poner restaurantes en Las Cañitas (Buenos Aires), detrás de la cancha de polo. En un momento, al tener esos restaurantes, veía que faltaba un segmento de darle servicio al turismo que buscaba eso y sólo era en la época del Abierto de Palermo”, repasa Jabib.
Con la idea en mente, el próximo paso sería una propuesta con una marca innovadora, que mezclara campo, deporte y turismo. “Ahí conozco a Celia (Celia Alfie, su mujer), cierro mi último restaurant y dijimos de poner donde yo ya jugaba al polo un producto todo el año y predecible para brindar un partido de polo, con explicación, con un traductor bilingüe, comer un asado y explicar nuestras costumbres, sumado a un baby chukker donde los turistas juegan. En definitiva, lo que actualmente es Argentina Polo Day, toda una experiencia”.
Inicios, recursos y un personaje clave
La ilusión mueve montañas, pero el comienzo de un proyecto personal suele ser arduo y con varios obstáculos para sortear. “No teníamos ni campo”, revela Jabib. “El proyecto lo empecé en el campo donde jugaba al polo. Ahí me di cuenta que este deporte cuesta mucho si al club no le incorporás otro factor como el turismo para que sea financiable y deje recursos. El turismo es la madre de los recursos”, asegura.
“Luego, me fui de ese campo y conseguimos un campo con Celia. Ahí me compré un tractor de los años 40, que todavía lo tengo, hice la cancha yo, trabajándola y mejorando el campo. Estuvimos 6 meses parados hasta que armamos y mejoramos todo. Tenía amigos que me compraban caballos y eso nos daba crédito cuando venían épocas más bajas. Así fuimos creciendo. Posteriormente, con mi gran amigo Hernán Zavalla nos asociamos y adquirimos lo que fue La Carona, nuestra estancia actual. La armamos de cero, creció como se ve hoy y le pusimos la cancha indoor (donde se practica Polo Arena). Fue un salto abismal”, explica con un dejo de orgullo y agradecimiento a todas las personas que lo acompañaron
Esperanza para el futuro
Rubén, o el Turco para la gente que lo conoce, se autodefine como “un emprendedor nato” y remarca que aquella persona que tenga voluntad se lance con sus ideas y proyectos, a pesar de las dificultades que puedan presentarse. “La gastronomía me permitió abrir un club de polo, que es muy diferente a jugar al polo en cuanto a la organización. La gastronomía es tan compleja en todo aspecto, que después de ser gastronómico se puede manejar un aeropuerto. Por eso, insisto en que todo el mundo emprenda”.
Esa ilusión de arrancar un nuevo proyecto, algunas veces, puede generar incertidumbre. No obstante, Jabib ve con buenas perspectivas el tiempo venidero en Argentina: “si bien la situación en Argentina está difícil, creo que vamos por el buen rumbo. Es un momento de transición, pero creo que es el rumbo. Incentivo a todo el mundo a que emprenda en cualquier cosa. Se viene el país de los emprendedores”.
Su equipo detrás de la innovación
Más allá de las ideas y los proyectos, siempre es importante contar con un sostén emocional y, si a la vez, es también un soporte fundamental en el desarrollo de la actividad, todo se vuelve mucho más fácil. En este sentido, Jabib destaca el rol de Celia: “la comercialización que manejó desde un principio fue importantísimo para que el proyecto sea la realidad de hoy. Somos un equipo. Pasamos momentos de todo tipo porque no es fácil emprender. Además, hay pocos casos como Argentina Polo Day. Es más, creo que no hay réplicas y, menos, con tanto tiempo de duración. Nosotros ya llevamos 16 años”, afirma
El referente de Argentina Polo Day, emprendimiento ubicado en Capilla del Señor, a poco más de una hora de Buenos Aires, informa que el 95 por ciento de los turistas que reciben son internacionales. “Por eso, durante la pandemia fue difícil. Tuvimos que reinventarnos con la organización de casamientos para gente destacada del polo, eventos corporativos, fiestas y hasta recitales”
Para cerrar, el empresario desmitifica un poco el tinte high society y glamoroso del polo. “La gente piensa que es todo glamour porque ve la estancia final de una revista, pero no es tan así. Nosotros estamos todo el día en la caballeriza, con los caballos, sus necesidades y el equipo preparando todo. El glamour es en la etapa final. La trastienda es muy diferente”.








































