La Fundación Amigos del Palacio Barolo prepara para el 7 de julio una celebración especial que contará con un programa de actividades artísticas y culturales, puntapié inicial de los eventos que mes a mes se realizarán por el centenario, en 2023.

El Palacio Barolo cumple 99 años y arrancan los festejos previos a su centenario con la presentación de una réplica en 3D del edificio, para que las personas ciegas puedan recorrerlo con sus manos, y un recital de la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla dirigida por el maestro Diego Licciardi, se informó hoy.

La Fundación Amigos del Palacio Barolo prepara para el próximo 7 de julio una celebración especial que contará con un programa de actividades artísticas y culturales, puntapié inicial de los eventos que mes a mes se realizarán por el centenario, en 2023.

“Los 100 años del edificio más emblemático de la Ciudad de Buenos Aires se transformarán en un momento que sin dudas será recordado y transmitido por generaciones”, explicaron desde la Fundación.

La Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla se presentará este jueves 7 de julio, a las 18,45, en el hall del edificio, dirigida por el maestro Diego Licciardi.

Los organizadores informaron que “iniciarán su performance con el Himno Nacional Argentino, seguido de un Pericón de Luis Gianneo, luego la Rapsodia entrerriana, pieza de la compositora Celia Torrá, una de las primeras compositoras mujeres del país, y finalmente la Suite Piazzolla conformado por Adiós Nonino-Años de Soledad-Libertango, de Piazzolla y Ferrer”.

También se inaugurará un nuevo quiosco informativo con el estilo art decó de los años ‘20, diseñado por la arquitecta Marina Thärigen, que reemplazará al que se encontraba desde la apertura del edificio.

Los creadores del Palacio Barolo fueron el arquitecto Mario Palanti y el empresario Luis Barolo, quienes se conocieron durante el centenario de la Revolución de Mayo y acordaron hacer algo en honor a la ciudad italiana y a Dante Alighieri.

Palanti y Barolo, ambos de origen italiano, sentían profunda adoración por Dante Alighieri y construyeron en su homenaje un edificio lleno de analogías a la Divina Comedia.

La intención era que allí reposaran las cenizas del mítico escritor italiano, y para eso diseñaron un lugar bajo la bóveda central, en la planta baja, con una estatua de bronce de 1,50 metros de altura que representaba el espíritu del poeta apoyado sobre una gran ave que lo lleva ba al Paraíso.

Pero la estatua fue robada al arribar el barco que la trajo de Italia, en los años ’20, y su lugar fue ocupado por una réplica realizada por Amelia Jorio, hija de Carlos Jorio, uno de los primeros inquilinos del Barolo, y de quien se conserva una oficina con mobiliario y objetos antiguos.

Parte de la obra original fue recuperada recientemente tras más de 20 años de búsqueda, y desde noviembre de 2021 se encuentra en las oficinas del edificio Barolo.

Inaugurado en 1923, fue el primer rascacielos de Latinoamérica y tiene un “gemelo” en Uruguay.