El proyecto fue protagonista durante el II Taller de Cooperación Turística Internacional de ASICOTUR, donde se analizaron estrategias para fortalecer el desarrollo territorial, la sostenibilidad y la integración turística en la Eurorregión.

Durante la segunda jornada del II Taller de Cooperación Turística Internacional de ASICOTUR, el Camino de San Rosendo, el desarrollo menos conocido del Camino de Santiago, se consolidó como uno de los ejes centrales del debate a través del panel “Gobernanza y desarrollo territorial del Camino de San Rosendo”, moderado por Carla Galíndez, integrante de la Junta Directiva de ASICOTUR.

La actividad permitió conocer los avances de este itinerario cultural transfronterizo que une Galicia y Portugal, destacando el modelo de cooperación institucional y social que impulsa su desarrollo. Representantes de organismos públicos, asociaciones y municipios de ambos lados de la frontera coincidieron en la importancia de consolidar un producto turístico sostenible, integrado y capaz de generar oportunidades para las comunidades locales, según publicó Caribbeannewsdigital.com

Participaron del panel Emma González Diéguez, gerente del INORDE; Laura Fernández Espinosa, secretaria general de la Asociación de Amigos do Camiño Xacobeo de San Rosendo e da Rainha Santa; y representantes del Consorcio del proyecto Interreg-POCTEP Camino San Rosendo, integrado por entidades portuguesas y españolas.

Durante su exposición, Emma González presentó algunas de las principales líneas estratégicas que marcarán el futuro del proyecto. Entre ellas destacó la creación de un observatorio turístico transfronterizo destinado a analizar la oferta y la demanda del Camino de San Rosendo, generar información estratégica y desarrollar planes de acción orientados a una gestión sostenible e inclusiva del territorio.

Asimismo, se dieron a conocer distintas iniciativas de formación y sensibilización destinadas a los actores turísticos locales, junto con talleres prácticos para fomentar el diseño de experiencias colaborativas entre municipios gallegos y portugueses.

Otro de los proyectos destacados fue el desarrollo de cinco rutas sensoriales del Camino de San Rosendo, concebidas como experiencias inmersivas que combinarán patrimonio, paisaje y herramientas tecnológicas. La propuesta contempla la incorporación de señalización específica, mapas georreferenciados y una aplicación interactiva que utilizará inteligencia artificial para medir la satisfacción de los visitantes y evaluar el impacto de la experiencia en tiempo real.

Uno de los temas centrales del debate fue cómo lograr una experiencia turística integrada entre Galicia y Portugal. Los participantes coincidieron en que la continuidad del proyecto dependerá de mantener el compromiso institucional y social a largo plazo, fortaleciendo la cooperación entre todos los actores involucrados.

En ese sentido, Laura Fernández Espinosa señaló que uno de los principales desafíos es “mantener el interés para continuar el trabajo”, al tiempo que destacó la necesidad de reforzar la señalización y transmitir al visitante la existencia de un respaldo efectivo por parte de las autoridades locales y regionales.

Durante el encuentro también se presentaron iniciativas vinculadas al desarrollo territorial, entre ellas proyectos de cicloturismo entre Lobios, A Bande y Muiños, la valorización del ecoparque del embalse de As Conchas y acciones de recuperación de señalización natural en distintos sectores del camino, con el objetivo de optimizar recursos y fortalecer la cohesión territorial.

La frase “Trabajamos turismo, trabajamos personas” sintetizó el espíritu de una jornada enfocada en el impacto social que puede generar el turismo sostenible en áreas rurales y fronterizas, donde la actividad turística se presenta como una herramienta para el desarrollo local y la integración regional.

Otro de los aspectos valorados fue la identidad propia del Camino de San Rosendo frente a otras rutas jacobeas más consolidadas. Los participantes destacaron que, si bien cuenta con una infraestructura más reducida que itinerarios como el Camino Francés, esa misma característica le permite ofrecer una experiencia más cercana, auténtica y personalizada, fortalecida a través de programas de formación, talleres y seminarios que buscan mejorar la calidad de los servicios y potenciar el vínculo entre los visitantes y las comunidades locales.