Los gobiernos de nueve países de la Unión Europea advierten que el Sistema de Entrada/Salida (EES) continúa generando largas demoras en aeropuertos y pasos fronterizos. Aerolíneas y operadores turísticos reclaman a Bruselas una solución urgente para evitar nuevas complicaciones durante la temporada alta.

A menos de cinco meses de su implementación, el nuevo Sistema de Entrada/Salida (EES) de la Unión Europea enfrenta crecientes cuestionamientos por las dificultades operativas que está provocando en las fronteras exteriores del espacio Schengen. Ante este escenario, nueve países solicitaron formalmente a la Comisión Europea extender las medidas de emergencia que permiten flexibilizar temporalmente los controles biométricos para evitar el colapso del sistema.

Bélgica, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Malta, Países Bajos, Portugal y Suiza firmaron una carta conjunta en la que expresan su preocupación por el vencimiento, el próximo 6 de septiembre, del mecanismo que autoriza a suspender parcialmente la toma de datos biométricos cuando el volumen de pasajeros supera la capacidad operativa de los puestos fronterizos.

El EES, que comenzó a funcionar el 10 de abril de 2026, reemplazó el tradicional sellado manual de pasaportes por un sistema electrónico basado en el registro de huellas dactilares y reconocimiento facial. Sin embargo, la puesta en marcha de esta nueva tecnología ha generado importantes demoras en aeropuertos y pasos internacionales, especialmente durante el verano europeo.

Las autoridades de los países firmantes sostienen que mantener la actual flexibilidad resulta indispensable para evitar largas filas y serias interrupciones en el movimiento de viajeros. En algunos aeropuertos se registraron esperas de hasta cinco horas, una situación que preocupa tanto a los gobiernos como a la industria turística.

El sector aéreo también elevó su reclamo a Bruselas. Organizaciones como ACI Europe, Airlines for Europe (A4E) e IATA consideran que el sistema aún no está preparado para operar con los elevados volúmenes de pasajeros propios de la temporada estival.

Las aerolíneas EasyJet y Ryanair calificaron la situación como «inaceptable». El director ejecutivo de EasyJet, Kenton Jarvis, sostuvo que si el sistema no puede funcionar de manera eficiente, las medidas de flexibilidad deberán extenderse más allá de septiembre para evitar que los pasajeros continúen siendo los principales perjudicados.

Las dificultades también se reflejan en la infraestructura aeroportuaria. Desde Fraport Greece, operador de varios aeropuertos griegos, informaron que fue necesario instalar gazebos y estructuras provisorias para proteger del calor a miles de pasajeros que debían esperar durante horas para completar los controles migratorios. Su director ejecutivo, Alexander Zinell, planteó la necesidad de incorporar un sistema de preregistro digital que permita realizar parte del proceso antes de llegar al aeropuerto.

Por el momento, la Comisión Europea sostiene que el impacto del EES ha sido limitado en la mayoría de los pasos fronterizos y mantiene su intención de consolidar el nuevo modelo de control migratorio. Sin embargo, todavía no confirmó si extenderá las medidas excepcionales solicitadas por los nueve países.

Con el vencimiento del régimen especial previsto para el 6 de septiembre, Bruselas deberá decidir si mantiene estas flexibilizaciones o exige la aplicación plena del sistema biométrico. Mientras tanto, gobiernos, aerolíneas y operadores turísticos coinciden en un punto: garantizar la seguridad en las fronteras no debe traducirse en demoras que afecten la experiencia de millones de viajeros ni comprometan la competitividad del turismo europeo.