La línea de bandera comunicó la decisión horas después de que se difundió la dura carta de su CEO, Fabián Lombardo, a los empleados, en la que anticipó que no dudaría en «tomar decisiones difíciles».

A pocas horas de que se conociera la carta que el CEO de Aerolíneas Argentinas, Fabián Lombardo, les envió a sus empleados, la empresa anunció que recortará 20% sus vuelos de cabotaje a partir de mayo.

La noticia también se supo tres semanas después de que la línea de bandera suspendió su ruta a Nueva York por falta de rentabilidad. Según comunicó la empresa este martes, el ajuste decidido sobre las rutas domésticas es en relación a 2023 y se trata de una decisión meramente comercial.

«El ajuste de la programación estuvo cerca del 18%, en relación al mismo periodo del año pasado. Esta modificación se debe a un cambio en la política comercial de la aerolínea: en vez de sostener la oferta durante la temporada baja y, por ende, los costos variables, se optó por adaptarla a la demanda proyectada», explicaron en la línea de bandera, al ser consultada por este diario.

Además, agregaron: «Esto resulta en una importante reducción de costos y en un aumento de eficiencia de la flota. Aún con esta reducción en la oferta de asientos, hasta ahora, el volumen de pasajeros se mantuvo en niveles similares a los del año pasado».

Las rutas que afecta

Si bien Aerolíneas no dio a conocer el listado de rutas afectadas, aseguró que se trata de una decisión general y de bajo impacto para las provincias.

En el caso de Córdoba y Mendoza, sólo habrá una reducción de dos vuelos menos por semana. De esta forma, se pasa de 57 aéreos semanales programados a un total de 55.

«Es una decisión momentánea. En junio, vamos a volver a incrementar el número de vuelos porque empieza la temporada más alta por vacaciones de invierno», dijeron fuentes de la compañía, según publicó Cronista.com

Esta medida va en sintonía con los anuncios de Lombardo, que en su cruda carta anticipo que no dudará en «tomar decisiones difíciles, con el peso de la responsabilidad que cada una implique» para «resolver sus problemas estructurales» y «reducir el déficit operativo profundo» que tiene la empresa.

Lo curioso de la carta de Lomabrdo es que el ajuste fue anunciado luego de una serie de elogios que él mismo le dedicó al funcionamiento de la empresa. “Estamos compitiendo con compañías de primer nivel y lo estamos haciendo muy bien”, resaltó.

En ese sentido, valoró el “gran aporte al desarrollo económico y a la conectividad de nuestro territorio” que hace Aerolíneas Argentinas. Inclusive alentó a los trabajadores a prepararse “para una temporada récord, con una oferta de asientos histórica y priorizando las rutas que más beneficios nos traen”.

Pero en párrafos siguientes, se terminaron las frases dulces para pasar al trago amargo del ajuste libertario, el que traerá consecuencias severas para la línea de bandera y por supuesto para muchos destinos turísticos argentinos, y al que, desde algunos sectores, califican como de pretender un vaciamiento para privatizarla: “Sería un error creer que esto es argumento suficiente para pretender que la compañía no rinda cuentas sobre su eficiencia y productividad”, dijo y habló de la existencia de “un déficit operativo profundo”, que llevaría más de una década.