A días de la llegada de León XIV a la Argentina, la Ciudad avanza con las obras para dotar de iluminación moderna a las fachadas de 46 iglesias porteñas.

Por primera vez en casi 40 años, un Papa llega a la Argentina, y la Ciudad lo espera con las fachadas de sus iglesias iluminadas. El Gobierno de la Ciudad avanza con un plan de obras para iluminar 46 iglesias porteñas. Para la mayoría, será la primera vez que sus fachadas cuenten con luz pensada para destacarlas de noche.

Algunos de los templos que forman parte del plan son la Catedral Metropolitana, frente a la Plaza de Mayo, la Medalla Milagrosa (famosa por sus vitrales, en Parque Chacabuco), las basílicas de Almagro y Flores donde Jorge Bergoglio fue bautizado y encontró su vocación antes de convertirse en Francisco, entre otros.

“Estamos orgullosos de la visita del Papa. Las iglesias son parte de la historia de cada barrio, de sus vecinos y de sus familias. En muchas de ellas se casaron nuestros abuelos, fueron bautizados nuestros padres o toman la comunión nuestros hijos. Iluminarlas es una forma de poner en valor y cuidar ese patrimonio que forma parte de la identidad de cada barrio y que pertenece a todos los vecinos”, afirmó Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público. 

Algunas de las intervenciones ya están terminadas, otras se encuentran en ejecución y el resto está programado para los próximos meses, con un cronograma que se extiende hasta fin de año. Las obras alcanzan a parroquias y basílicas de Caballito, Nueva Pompeya, Parque Patricios, Barracas, Mataderos, Villa Lugano, Villa Soldati, Villa Devoto, Belgrano, Coghlan, Villa Urquiza, Floresta, Monte Castro y La Paternal, entre otros barrios de la Ciudad.

Las Iglesias que marcaron la vida de Francisco

Dos de las basílicas incluidas en el plan de iluminación que lleva adelante el Ministerio de Espacio Público porteño están unidas a la historia de Jorge Bergoglio. En la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, en Almagro, Bergoglio fue bautizado el 25 de diciembre de 1936. El templo, que pertenece a la congregación salesiana de Don Bosco, fue proyectado por el arquitecto Ernesto Vespignani y se completó en 1910. 

Tras la obra, su fachada cuenta por primera vez con una iluminación pensada para destacar sus rasgos arquitectónicos en la noche porteña. Se instalaron 25 proyectores de luz cálida y una columna de alumbrado nueva, que se suma a otra existente, para combinar iluminación rasante con iluminación plana.

Por otro lado, la Basílica de San José de Flores (el barrio donde Bergoglio nació y creció) fue el escenario de un episodio que cambió su vida y la de la Iglesia. Según relató él mismo, la mañana del 21 de septiembre de 1953, a meses de cumplir 18 años, el joven Jorge pasaba por la puerta del templo y sintió el impulso de entrar. Se confesó con un sacerdote que no conocía y allí supo que iba a ser cura. Una placa en ese mismo confesionario, el último a la izquierda mirando al altar, recuerda aquel momento.

El vínculo de Francisco con la basílica se mantuvo intacto durante su pontificado. En 2023, para celebrar sus 10 años como Papa, envió al templo la escultura “San José Dormido”, que fue trasladada en un emotivo acto desde el colegio Nuestra Señora de la Misericordia (donde Bergoglio hizo el jardín de infantes, recibió la Primera Comunión y celebró su primera misa como sacerdote) hasta la basílica de Flores.

En este caso, la obra de la Ciudad modernizó y amplió la iluminación sobre el frente. Desde columnas ya instaladas frente a la basílica, cuatro nuevos proyectores apuntan específicamente a las figuras de la fachada para resaltarlas, y se complementan con la iluminación propia con la que ya contaba la iglesia.

Íconos del centro y parroquias de barrio

El listado de templos incluidos en el plan combina los grandes íconos del casco histórico con parroquias que forman parte de la vida cotidiana de cada barrio.

En el centro, la Catedral Metropolitana ya estrenó nueva iluminación. En la Iglesia San Ignacio de Loyola, en Monserrat, la más antigua de la Ciudad, está en marcha la modernización de la iluminación de su fachada, y la Basílica del Santísimo Sacramento, en Retiro, se sumará en las próximas semanas. Las tres ya contaban con luz propia en sus frentes, y los trabajos incorporan tecnología más eficiente, que mejora la calidad de la luz y realza sus rasgos arquitectónicos.

Otra de las iglesias con la obra terminada es la Basílica Nuestra Señora de Buenos Aires, en Caballito, sobre la Avenida Gaona 1730. Diseñada por el arquitecto salesiano Ernesto Vespignani (el mismo que proyectó la basílica de Almagro donde fue bautizado Bergoglio), se distingue por su arquitectura neogótica, sus torres que alcanzan 75 metros de altura y sus puertas de bronce con relieves históricos.

Uno de los primeros templos en estrenar su nueva iluminación fue el Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en Parque Chacabuco. Famoso por reunir casi 150 vitrales, la mayor cantidad en una iglesia porteña, era reconocible de día para cualquiera que circulara por la autopista 25 de Mayo, pero de noche su imponente fachada neorrománica podía pasar más desapercibida.

La obra incluyó la instalación de dos columnas de iluminación y 31 proyectores de luz cálida que destacan sus rasgos más distintivos: las dos torres con campanario y la cúpula de más de 40 metros de altura, coronada por una escultura de la Virgen. El 22 de noviembre, el santuario cumplirá 85 años, un aniversario que coincide con el mes de la Medalla Milagrosa, cuando miles de fieles se acercan cada 27 a rezarle a la Virgen.

El plan también alcanzará al Santuario San Cayetano de Liniers, uno de los puntos de devoción más convocantes del país, y al Santuario Virgen Desata Nudos, en Agronomía, cuya imagen fue traída a la Argentina por el propio Bergoglio.

Un plan de iluminación para toda la Ciudad

Las obras en las iglesias forman parte del plan de iluminación de fachadas y monumentos que el Gobierno porteño despliega en los 48 barrios, para poner en valor el patrimonio urbano, reforzar la identidad nocturna de Buenos Aires y mejorar las condiciones de seguridad en el espacio público.

El proyecto se organiza en dos ejes. Uno se concentra en el casco histórico y el eje cívico, donde la iluminación de fachadas conforma corredores visuales continuos en sectores como la Avenida de Mayo y la calle Florida. El otro se despliega en simultáneo en el resto de los barrios, para que cada uno cuente con al menos un edificio o estructura emblemática iluminada.

Además de las iglesias, el plan incluye el Cabildo, el Monumento a Julio Argentino Roca, el Gath & Chaves, el edificio La Inmobiliaria, el Palacio Vera y las facultades de Derecho, Económicas e Ingeniería de la UBA, entre otros sitios. Con estas obras, la Ciudad apuesta a embellecer el paisaje urbano nocturno y a generar entornos más atractivos y seguros para los vecinos y los turistas que la visitan.

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